No me gustaría estar allí cuando suceda

13 de enero- 5 de febrero  C.C. Matadero (Huesca)

La pérdida de un ser muy querido te lleva a reflexionar sobre la efímera existencia del ser humano. Ser consciente de una manera plena de la muerte, hace valorar mucho más la vida.

 

La habitación 304 del Hospital de San Jorge  fue el lugar donde mi padre falleció. Fue una muerte plácida y anunciada.

 

He querido sentir, estar, respirar, tocar y captar con mi cámara lugares exactos y  precisos donde la  muerte ha sido capaz de arrebatar una vida. A diferencia de la habitación 304, en  estos no-lugares han ocurrido  muertes bruscas y violentas. 

 

Personas, lugares, escenas... Al tiempo que tememos a la muerte, ésta atrae nuestra atención mientras un escalofrío nos recorre.

“El arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma”

 Bertolt Brech

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